Empezar con una música relajante o clásica nos ayudaba a calmar la mente. La postura recomendable: sentarse en un sillón sin brazos con las manos apoyadas sobre los muslos o cogidas en el centro. Los ojos cerrados, a menos que nos cogiera el sueño, y mantener la mirada horizontal que no hiciera daño la nuca. Más de una vez había personas que se relajaban tanto que se dormían. Todo ello nos permitía soltar y sentirnos más vacíos; un vacío no sinónimo de pobreza y escasez, sino de ligereza y libertad.

Albert Colomer

 

 

Please wait while flipbook is loading. For more related info, FAQs and issues please refer to DearFlip WordPress Flipbook Plugin Help documentation.